Sobre los Vinos Chilenos

Los vinos chilenos tienen una larga historia, pues los primeros cultivos de vides destinadas a la fabricación de vino proceden del siglo XVI. Los intercambios culturales con Europa, sobre todo con Francia, permitieron que la fabricación del vino fuera evolucionando, de forma que actualmente el vino chileno goza de una gran calidad y reconocimiento. Los productores de vino cuentan con materia prima de calidad, tienen conocimientos tecnológicos y no han dudado en realizar cuantiosas inversiones en innovación y tecnología, con lo que el vino chileno está escalando puestos a nivel mundial.

En Chile se distinguen tres tipos de vinos: los vinos con denominación de origen, los vinos sin denominación de origen y los vinos de mesa. Todas las botellas que se comercializan pertenecen a uno de estas modalidades. La situación geográfica de Chile hace que en el país existan zonas con un clima perfecto para el cultivo de la vid. La proximidad al mar y la barrera de protección andina configuran espacios idóneos para la uva, elemento esencial y determinante en la calidad del vino. Existen cinco zonas vitícolas en Chile, teniendo cada una de ellas sus propios vinos con denominación de origen.

Vinos Chilenos

Las principales cepas de uvas que dan origen a los vinos chilenos son la base de la elaboración de los vinos blancos y tintos. Sauvignon blanc, Chardonnay y Riesling son las cepas que se cultivan en Chile y dan lugar a vinos blancos con características muy marcadas. Cabernet Sauvignon, Merlot, Carménère, Syrah o Pinot Noir son las cepas que dan lugar a la gran variedad de vinos tintos, muchos de ellos con claras reminiscencias de los clásicos vinos tintos franceses.

Real Time Analytics