El lado más dulce y alegre del vino.


Estos mostos están ganando terreno entre los consumidores de nuestro país.
En lo que respecta a marcas y volumen, el mercado está creciendo a tasas cercanas al 20% anual.

Los Late Harvest están cautivando el mercado.  Dulces, complejos, aromáticos, con un delicioso dejo a miel, son elaborados con las uvas de cosechas tardías los primeros días de mayo en los valles del Maule o Casablanca.  Allí se produce un fenómeno climático que mezcla el calor y la humedad propiciando un proceso de pudrición noble que genera un hongo llamado botritis.  Este hongo es el que le da al vino su carácter de uva madura y melosa y el que aporta el particular dulzor que tiene.  Los Late Harvest presentan el color dorado del vino añejo y la complejidad que le otorga la cosecha tardía.  Contrario al efecto que produciría en la cosecha de los vinos tradicionales, las lluvias tempranas favorecen la cosecha de Late Harvest.

Estos caldos provienen de las cepas Sauvignon Blanc, Riesling y Semillón, y algunos se elaboran con la combinación de dos cepas.  Nacieron en la región de Sauternes, Francia, y en Chile se encuentran desde 1988 en las viñas tradicionales.  A partir de 1995 han encontrado un mercado más global con la entrada de viñas más nuevas a este segmento.   Estos vinos tienen dos ao tres años de guarda en barrica o estanque, lo que permite que evolucionen y produzcan su singular complejidad marcada por el sabor dulce a miel y aromas frutales.  Precisamente el dulzor del vino es lo que ha cautivado a los hombres y especialmente a las mujeres,  que lo están posicionando como una estupenda alternativa de compra para una cena, almuerzo u ocasión especial.

Directo a la copa
En Chile, el 90% del consumo de los Late Harvest se destina al aperitivo, a diferencia de lo que ocurre en Francia donde se beben al término de una cena.    El Late Harvest se bebe en copas pequeñas, como las de licor, a una temperatura de doce grados.  Es un vino que resalta con diversos alimentos que lo contrasten, como paté, quesos fuertes como el roquefor o salmón ahumado.  Si se les acompaña de un postre dulce hay que tener cuidado, porque la combinación puede resultar definitivamente empalagosa. 

Unas ocho o diez variedades de Late Harvest se pueden adquirir en nuestro país, la mayoría elaborados con cepas de sauvignon blanc por viñas chilenas tradicionales.  Son envasados en bonitas y cuidadas botellas transparentes que permiten apreciar su tonalidad amarilla pajiza o dorada.

Preferido por la mujer
Interesantes resultados arrojó un estudio realizado por Viña Concha y Toro entre consumidores habituales y ocasionales de los Late Harvest.  En primer lugar, las personas señalaron que compraban estos vinos una o dos veces al mes, normalmente en formatos de 375 ml.    Además, dijeron que lo consumían básicamente en aperitivos y reuniones sociales de grupos reducidos.  Un aspecto muy significativo del estudio fue la opinión de las mujeres, que en definitiva aparecen como las que han posicionado este mosto en el mercado, ya que no lo ven como un producto con alta graduación alcohólica.  Señalaron que además de consumirlo con amigos, también lo beben cuando están a solas con su marido.  A diferencia de lo que ocurre en Francia, donde se deja para el bajativo o los postres, el análisis determinó que en Chile se ocupa fundamentalmente en el aperitivo.

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