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Si se
aprovecha el potencial turístico de Chile y el vino se cuelga de un
"cuento" atractivo,
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Estética:
El desarrollo del turismo obliga a las viñas a preocuparse de la belleza |
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un consumidor en el extranjero compra una botella de vino, se enfrenta a
una gran variedad de opciones, ya sea de cepa, valle, marca, origen y
precio. Frente a sus ojos compiten consolidadas etiquetas del viejo
mundo, junto a una atractiva gama de productos emergentes: vinos
sudafricanos, australianos, neozelandeses, argentinos y chilenos. Si sus ojos se detienen ante la botella chilena, lo más probable es que de estas tierras no sepa nada. Esta suerte de anonimato vitivinícola quedó en evidencia en el estudio sobre imagen realizado por la consultora Interbrand en el extranjero el año pasado. Y sin posicionamiento en la mente del los consumidores, es muy difícil salir a exportar al cada vez más competitivo mercado enológico. Hecho el diagnóstico, las viñas cayeron en la cuenta de que el arma para enfrentar este problema estaba frente a sus propias narices : El Turismo. El vino no se vende sólo, sino que en gran parte gracias a la imagen del país o zona que lo produce, y el turismo es una de las mejores manera que tiene Chile de dar imagen", señala Agustín Huneeus, enólogo de vasta experiencia y presidente de Viña Veramonte. La fórmula no es nueva. El beneficio del gancho turístico se ha comprobado en varias experiencias internacionales. Una de las más emblemáticas es Napa Valley, en Estados Unidos. Este paño de parras de la costa de California es conocido mundialmente, no sólo por la excelente calidad de sus vinos, sino también porque ahí están los mejores restoranes del país, por la efervescencia de su vida nocturna y por la gran industria paralela dedicada al ocio que se mueve en torno a sus viñedos. No por nada recibe cerca de 8 millones de visitantes cada año. Otro ejemplo es Australia que, gracias a una acertad compaña de imagen país, evoca un ambiente de sol, playas, yates y entretención. El año pasado, su viñas recibieron a 4 millones de turistas, lo que no hubiera sido posible sin la existencia de instalaciones gastronómicas, hoteleras y de entretención de alto nivel. Chile está muy lejos de
alcanzar esta cifra, pero la materia prima está. Las condiciones
naturales de nuestro país, su cordillera, campo, paisajes geográficos,
son complementos perfectos para generar un "encanto" que
envuelva al producto y le dé identidad propia. Hay que tratar
de mostrar que el vino nacional está arraigado en la cultura chilena,
tanto así que ir a Chile y no visitar su vino es contraproducente. |
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